domingo, 7 de octubre de 2018

Exposición: Ritos funerarios en el Antiguo Egipto


Título: "Los Reinos del Silencio"
Lugar: Centro cultural La Bohemia. Calle Ciscar 14
Fecha: hasta el 2 de diciembre
Horario: de martes a sábado, de 10 a 14 horas y de 17 a 21. Y los domingos, de 10 a 14 horas.
Precio: gratuito
Contenido: ritos funerarios del Antiguo Egipto. La exposición cuenta con más de 60 piezas.

-Entrada: recreación del despacho del arqueólogo Howard Carter


-Sala de la Gran Pirámide, donde se explica el significado de la geometría de estas construcciones y los misterios que esconden en su interior.

-Sala de momificación, que desvela sus técnicas de embalsamamiento 

-Sala de Tutankamón, la más famosa de la historia, con su ajuar


-Sala del ajuar funerario, con todas las piezas y elementos que lo componían en el antiguo Egipto.


-Sala de proyección
 
Agunas de las piezas son: 

-Reproducción del "Hombre de Gebelein" (3351-3017 aC),  la primera momia egipcia hallada intacta.


-Reproducción de "Anubis sobre el arca"


-Reproducción del "Sarcófago antropomorfo de Senbi", reproducido en madera pintada con detalles y jeroglíficos policromados

jueves, 13 de septiembre de 2018

Volver al cole "con buen pie"

He encontrado en la página bebésymas.com unos consejos muy interesantes para los padres que resumo aquí.

1-Iniciar la mañana con buen humor.
Despertarse con tiempo suficiente para hacer todo lo necesario sin agobios, despertar con cariño a los niños, conversar con ellos  alegremente sobre las cosas interesantes que pueden suceder durante el día...

2-Desayuno completo, variado y saludable.

3-Salir de casa a tiempo. Calcularlo dejando un "extra" por si surge algún imprevisto.

4-Evitar comparaciones con otros niños sean hermanos, amigos, etc

5-Ser paciente y constante ayudándole en lo que necesite ya sea motivación, apoyo, atención...Y felicitarle en todos sus logros.

6-Llevar un calendario de actividades, reuniones de padres, etc

7-Organizar y establecer horarios buscando un equilibrio entre los tiempos de deberes, actividades, descanso y juego libre.

8-No sobrecargar a los niños con un exceso de actividades extraescolares

9-Dedicar un tiempo en familia para hablar del día

10-Dejar todo listo la noche anterior

11-Dormir temprano para descansar bien. 
      Los niños entre 3 y 5 años, entre 10 y 12 horas diarias
      Los niños entre 5 y 10 años, alrededor de 10
      Los adolescentes, alrededor de 8 a 10 horas
    

lunes, 20 de agosto de 2018

Recetas de helado de mantecado

(de la Pág.originalcv.es)

Es el más clásico de los helados que tienen como base la crema de yema de huevo. Este helado se puede aromatizar con limón, canela, vainilla o caramelo, pero es mantecado cuando se hace sólo con la crema de huevo
INGREDIENTES:
– 1 litro de leche
– 6 yemas de huevo
– 300 gramos de azúcar
– Limón
– Canela
PREPARACIÓN:
Separar las yemas de las claras.
Hervir la mitad de la leche, con un trocito de limón y un canutillo pequeño de canela en rama.
Disolver, en frío, las yemas con el azúcar, y lo añadís al resto de la leche removiendo. Lo vertéis a la leche hervida.
Lo ponéis en el fuego (a fuego lento) hasta que espese, sin que llegue a hervir, removiendo sin parar con una cuchara de madera.
Retiráis el limón y la canela.
Dejar que se enfríe y ya podéis ponerlo a helar.


(De la Pag. mayteenlacocina.com)
INGREDIENTES :
400ml de leche
400ml de nata para montar
120g de azúcar
3 huevos M
Piel de 1 limón
Canela
Para hacer un helado mantecado tradicional lo primero es hacer una “leche preparada”, echamos la leche en un cazo y la ponemos a calentar sin que hierva con el azúcar,  la piel del limón y la canela.
Apagamos y dejamos templar.
En un recipiente echamos 200ml de nata y los huevos.
Batimos bien hasta que quede homogéneo.
Sacamos la piel del limón y la canela si la usais en rama. Encendemos el fuego de nuevo.
Vertemos poco a poco el batido de nata y huevos sobre la leche preparada.
Removemos sin parar hasta que se dense. Apartamos en otro recipiente y vertemos la nata restante
Dejamos enfriar por completo  y guardamos en la nevera 1 hora.
En encedemos la heladera y vertemos la mezcla. Dejamos mantecar 15 – 20min.
SI NO TIENES HELADERA :  una vez tengas la mezcla ya enfriada, la metes en un taper y al congelador.
A los 30 min, lo sacamos y mezclamos con la batidora, guardamos de nuevo en el congelador. Repetimos el proceso 3 o 4 veces.

 

domingo, 19 de agosto de 2018

Día Mundial de la Asistencia Humanitaria

(De la página  http://www.un.org/es/events/humanitarianday/)

"Cada 19 de agosto celebramos el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria para rendir tributo a los trabajadores que arriesgan sus vidas llevando ayuda humanitaria a otros, así como apoyar a las personas afectadas por las crisis en todo el mundo.

En el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, las Naciones Unidas hacen un llamado para centrar la atención en los millones de civiles afectados por los conflictos armados. Esta terrible situación los ha llevado a dejar sus hogares y a luchar cada día para encontrar comida, agua y refugio seguro. Los niños son reclutados y utilizados para luchar, las mujeres son abusadas y humilladas. A medida que los trabajadores humanitarios entregan ayuda y los trabajadores médicos atienden a los heridos y enfermos, se les ataca directamente, se les trata como amenazas y se les impide llevar ayuda y asistencia a quienes los necesitan con desesperación."



jueves, 19 de julio de 2018

Cuento: Las arrugas



Era un día soleado de otoño la primera vez que Bárbara se fijó en que el abuelo tenía muchísimas arrugas, no sólo en la cara, sino por todas partes.

- Abuelo, deberías darte la crema de mamá para las arrugas.

El abuelo sonrió, y un montón de arrugas aparecieron en su cara.

- ¿Lo ves? Tienes demasiadas arrugas

- Ya lo sé Bárbara. Es que soy un poco viejo... Pero no quiero perder ni una sola de mis arrugas. Debajo de cada una guardo el recuerdo de algo que aprendí.

A Bárbara se le abrieron los ojos como si hubiera descubierto un tesoro, y así los mantuvo mientras el abuelo le enseñaba la arruga en la que guardaba el día que aprendió que era mejor perdonar que guardar rencor, o aquella otra que decía que escuchar era mejor que hablar, esa otra enorme que mostraba que es más importante dar que recibir o una muy escondida que decía que no había nada mejor que pasar el tiempo con los niños...

Desde aquel día, a Bárbara su abuelo le parecía cada día más guapo, y con cada arruga que aparecía en su rostro, la niña acudía corriendo para ver qué nueva lección había aprendido. Hasta que en una de aquellas charlas, fue su abuelo quien descubrió una pequeña arruga en el cuello de la niña:

- ¿Y tú? ¿Qué lección guardas ahí?

Bárbara se quedó pensando un momento. Luego sonrió y dijo

- Que no importa lo viejito que llegues a ser abuelo, porque.... ¡te quiero!

Cuento: El abuelo y el nieto


Hace mucho tiempo vivía un viejecito en una pequeña aldea muy cerca de un valle rodeado de altas montañas.
El pobre apenas podía ver, su visión era turbia. Le costaba mucho oír y sus rodillas temblaban, y le costaba mucho esfuerzo andar.
Se trastabillaba de continuo. Caía al suelo muy a menudo, dando con sus huesos en el frío y duro suelo.
Cuando comía apenas tenía fuerza para levantar la cuchara. Le temblaba el pulso y siempre manchaba de comida el mantel su propia ropa.
Por todo esto, la mujer de su hijo y su propio hijo sentían bastante asco. El pobre anciano se dio cuenta y decidió comer separado de su familia.

Aunque el pobre hombre se esforzaba, cada día se manchaba más y su familia cada día le hacía menos caso. El pobre viejecito lloraba casi a diario.
Hasta que llegó un día en que el hombre ya no podía ni aguantar su cuenco de comida. Se le cayó, ensució el suelo y se rompió en pedazos. Por todo eso, su nuera le regañó y le habló de manera grosera.
El pobre anciano no se atrevió ni a mirarla. Se resignó a bajar la mirada y la cabeza.
Por la tarde el hijo y la nuera fueron al mercado del pueblo. Allí vieron a un hombre tan mayor como el pobre viejo. Pero iba muy arreglado aunque con ropas estrafalarias. Vendía cuencos, y compraron uno.
Cuando el matrimonio llego a casa vieron a su pequeño hijo de cuatro años intentando arreglar el cuenco roto. Le preguntaron qué hacía. La respuesta les dejó helados. Quería juntar los trozos y arreglar el cuenco para dar de comer a papá y a mamá cuando fueran viejos.
El niño no quería que sus padres se sintieran tristes de mayores como su abuelo.
Los padres miraron al niño y se sintieron culpables. A partir de ese día el abuelo volvió a comer en la mesa con toda la familia. Todos lo trataban con la máxima amabilidad. Y así es como el pobre viejo se volvió a sentir querido y feliz.